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LA SANIDAD NO ES UNA MERCANCÍA Los trabajadores de Hapvida lanzan una campaña nacional para exigir mejores condiciones laborales en Brasil

20.05.24

LA SANIDAD NO ES UNA MERCANCÍA Los trabajadores de Hapvida lanzan una campaña nacional para exigir mejores condiciones laborales en Brasil

En la mañana del 16 de mayo, portando pancartas y carteles con el lema "¡La salud no es una mercancía!", los sindicatos miembros de la Red Sindical de Salud UNISaúde, formada por las afiliadas de UNI en Brasil, iniciaron una campaña nacional centrada en Hapvida, el mayor proveedor privado de servicios de salud del país.

Tras fusionarse con el Grupo Notre Dame Intermédica, Hapvida gestiona más de 80 hospitales y 350 clínicas en varios estados, además de administrar un plan de seguro médico. Según su propio sitio web, la empresa cuenta con el respaldo financiero de múltiples inversores, entre ellos la neoyorquina BlackRock, uno de los mayores fondos de inversión del mundo.

Los trabajadores llevaron a cabo protestas y otras acciones frente a las instalaciones de Hapvida en diferentes lugares de Brasil, exigiendo el fin de la falta de personal, la prohibición total del acoso laboral -especialmente por parte de la dirección-, la priorización de la atención al paciente, los derechos y el respeto en el entorno de trabajo y que se deje de utilizar el Expediente Electrónico del Paciente (PEP) de una forma que deshumaniza la atención al paciente.

"¡Es una situación muy difícil! Los trabajadores están sobrecargados y sufren acoso por parte de la dirección. Despidieron a los más veteranos para contratar a nuevos empleados, que no se quedan porque no soportan la presión y los bajos salarios", afirma Maria Josefina "Teca" da Silva Souza, tesorera del SINDEESS(Sindicato de Empleados de Sanidad de Belo Horizonte y Región) y auxiliar administrativa del hospital Lifecenter, adquirido por Hapvida tras su fusión.

Da Silva Souza confirma que la situación ha empeorado desde que la mayor empresa sanitaria del país asumió el control del hospital. La aplicación del PEP, afirma, es "inhumana", ya que se exige a los trabajadores de cada departamento que cumplan objetivos basados en el tiempo y los números en relación con la atención a los pacientes, la administración de medicamentos y el cambio de ropa blanca, entre otras tareas.

"Nos han hecho competir como si fuéramos máquinas, y muchos trabajadores no pueden cumplir los plazos. Esto está afectando mucho a la salud mental de los trabajadores", lamenta.

Para colmo, Hapvida, una empresa extremadamente rentable -según el último balance divulgado por la empresa- es una de las pocas de la región de Belo Horizonte, según da Silva Souza, que no cumple la ley nacional de salario mínimo de enfermería.

En Brasil, la Ley 14.434/22 fija el salario mínimo del personal de enfermería en 4750 reales (836,26 dólares estadounidenses) al mes para las enfermeras, 3325 reales (585,40 dólares estadounidenses) para los técnicos de enfermería y 2375 reales (418,13 dólares estadounidenses) para los auxiliares de enfermería y las matronas.

Daniele Nazário da Silva, que trabaja como auxiliar de enfermería en el Hospital Antonio Prudente de Fortaleza (Ceará) y es directiva de SindSaúde Ceará, también confirma que uno de los principales objetivos de las quejas de los trabajadores es el PEP. "Este sistema electrónico funciona como un semáforo: si está verde, bien, si está amarillo, es una advertencia y, si está rojo, el trabajador puede ser suspendido. Pero, a menudo, no es posible abandonar a un paciente que tiene problemas graves que requieren atención gracias a un sistema [de gestión electrónica]. Si el paciente está en parada cardiaca, ¿cómo voy a dejar de atender a esa persona y empezar con otra?", se pregunta.

Según la presidenta del SEEB (Sindicato de Enfermeros del Estado de Bahía), Alessandra Gadelha, Hapvida no tiene un programa de cumplimiento con un código ético y de conducta para evitar situaciones de acoso laboral. "Ya tenemos una relación un tanto conflictiva con Hapvida desde 2017-2018, cuando recibimos un número muy elevado de quejas relacionadas con el acoso laboral y la falta de un espacio adecuado para el descanso del personal de enfermería durante la jornada laboral", afirma, refiriéndose principalmente a uno de los hospitales de la empresa en el estado, el Teresa de Lisieux.

Beatriz Lúcia de Castro, Directora-Presidenta de Sinsaúde Campinas, subsede de Jundiaí (estado de São Paulo), afirma que el personal sanitario de Hapvida, especialmente el de enfermería, trabaja en graves condiciones de falta de personal. " En el Hospital e Maternidade Paulo Sacramento, en Jundiaí, están muy desbordados por el número de pacientes que tienen que atender al mismo tiempo", dice Beatriz. "Hay días en que un solo empleado está allí con 10, 15 pacientes para prestarles toda la asistencia hasta que son ingresados. La sobrecarga es demasiado para ellos", dice.

El mes pasado, la Red Sindical de Asistencia Sanitaria UNISaúde envió a Hapvida una carta solicitando una negociación en torno a las cuestiones mencionadas. Hasta la fecha, no ha habido respuesta por parte de la dirección de la empresa. Por este motivo, los trabajadores sanitarios han lanzado una campaña nacional, afirmando que seguirán presionando hasta que la empresa atienda sus demandas.

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